
Isabella acaba de hacer una prueba para un papel en una película. Una vez terminada la audición, se va cuando cree reconocer a uno de los tramoyistas. Efectivamente, es el amigo de su hijo, Mac, a quien no ha visto en años. Él está emocionado de verla, y al darse cuenta de lo guarra que está vestida, le pregunta si estaba probando el viejo sofá de casting. Isabella no puede creer que él diga eso, pero la hace pensar: está soltera, el estudio está vacío, se ve y se siente genial, y Mac ya ha crecido. ¡Tal vez un pequeño sofá de casting no sea tan mala idea después de todo!
