
Holly Halston conoce a un chico en el cajero automático al que le encantan sus zapatos, por lo que decide por capricho llevárselo a casa. Resulta que su amor por los zapatos se convierte en un fetiche total por los pies, y no puede tener suficiente. Por favor, agárrate los talones mientras me mamas, Holly.

A.J. está sola en casa cuando ve al chico de la piscina terminando. Ella le ofrece un vaso de agua fría en un día caluroso y él lo acepta con gusto. Después de una pequeña charla, se entera de que el esposo de A.J. está en México y que ella está muy sola. Como ha terminado su trabajo del día, puede jugar con el coño solitario de A.J. ...
