
Vito Marciano se ha subido a mi taxi hoy, ¡y nunca he tenido un pasajero que se haya quejado tanto como él! Marciano acababa de salir del trabajo y se dirigía a Jesenice para encontrarse con un amigo. Mecánico de profesión, no paraba de quejarse de que el coche estaba sucio. No pensé que fuera para tanto, pero él no lo dejaría pasar. Empezó a insultar al taxi y a enfadarme bastante, así que me detuve lejos de la ciudad y le hice quitarse los pantalones para limpiar los cristales. Mientras se depilaba de vez en cuando, me senté en el asiento trasero y decidí que debía compensarme por darme esa actitud. Le chupé la polla, luego me comió el coño mucho antes de que me sentara sobre él. ¡Me follé a Vito y me aseguré de que supiera lo que realmente es estar sucio!
