
Fue una visita a domicilio ordinaria: la señora dijo que algo andaba mal con su PC, así que estaba tratando de averiguar la causa raíz. A pesar de que la dama en cuestión era bastante mayor, seguía siendo extremadamente atractiva: cuerpo apretado, pechos bien formados, culo firme. Me observó con evidente interés antes de hacer un movimiento: colocó sus brazos sobre mis hombros. Decidida a cumplir con sus reglas, la miré directamente a los ojos y le dije: - Bueno, obviamente hay un gran problema que tienes aquí. De hecho, ¡es tan grande que no creo que puedas pagarme! ¿Hay algo que puedas hacer por mí?
