
Capri Anderson y Shyla Jennings estaban estudiando, lo que no llegó muy lejos. Los pensamientos sucios de Capri pesaban más que cualquier otro proceso de pensamiento. Tomó algunas fotos de su coño y se las envió por mensaje de texto a Shyla. A estas dos chicas cachondas no les importó que el padrastro de Capri estuviera a solo unos metros de distancia. Shalya quería meter los dedos en ese coño mojado. Una vez que el padrastro salió, Shayla se fue a por el verdadero negocio. Estos dos seguían siendo interrumpidos durante su sucio tiempo de estudio. Estaban decididos a aprovechar al máximo el tiempo que pasaban juntos.
