
Mi hermanastra es una buena nena... ¡Hoy es el día en que voy a actuar sobre mis persistentes deseos sexuales! Al pasar por la terraza, me fijé en mi hermanastra. Claramente estaba tratando de no llamar la atención, lo que me pareció inusual. Me detuve a observar cómo se desarrollaban los acontecimientos y, tras un breve momento de vacilación, sacó un cigarrillo y se lo puso entre los labios. Te joda ahora, perra... Su padre le prohibió fumar, así que esta es mi última oportunidad. Sin perder el ritmo, me acerqué a ella para comenzar mi chantaje:
