La exnovia de Troy aparece sin previo aviso y con la única intención de meterse con su nueva novia, Blake. Ante la opción de tomar el control o renunciar a él, Blake se desliza con demasiada facilidad hacia un papel de poder en el juego en curso.
Cuando Mona se da cuenta de los grandes problemas que ha tenido Oliver para ocultarle su aventura de fin de semana, obliga a la pareja a hacer que los problemas también valgan la pena para ella.